Las condiciones habituales del aire justo a la salida del compresor son que está húmedo y, a menudo, sucio, sobre todo por la presencia de aceite del compresor. Para garantizar la calidad del aire comprimido, hay que filtrarlo e instalar separadores de agua y aceite. La presión a la salida del compresor puede llegar hasta los 90 bar, y se espera que la cantidad de aceite ronde los 10,00 mg/m³.






















