Medir la pureza del aire en puntos clave de un sistema de aire comprimido garantiza un aire limpio y fiable para todas las aplicaciones. La calidad debe comprobarse después de la filtración para verificar que se han eliminado contaminantes como el aceite, el agua y las partículas. También debe controlarse antes de los puntos de distribución y en los equipos críticos para garantizar que el aire permanece limpio en toda la red. El lugar más importante es el punto de uso, donde el aire comprimido afecta directamente a los procesos y a la calidad del producto. Las comprobaciones periódicas de todo el sistema ayudan a detectar problemas a tiempo y a mantener el cumplimiento de las normas exigidas.






















