- El aire o el gas pueden estar contaminados con humedad, aceite o partículas.
- El flujo turbulento causado por codos cercanos, válvulas u otras obstrucciones puede estar afectando a las lecturas.
- El sensor podría estar suelto o no estar introducido a la profundidad correcta.
- Inspecciona los filtros y secadores situados antes del sensor para asegurarte de que el aire esté limpio y seco.
- Comprueba si hay óxido, aceite o residuos que puedan estar interfiriendo con el elemento sensor.
- Si es posible, mueve el sensor a una sección más estable de la tubería, lejos de curvas o válvulas.
- Asegúrate de que el sensor está firmemente sujeto a la profundidad de inserción y orientación correctas.






















