- A la salida del compresor, para garantizar que el aire comprimido producido esté libre de contaminantes como aceite, agua y partículas.
- En el punto de uso, para garantizar que el aire comprimido que consumen los equipos o procesos es de la calidad adecuada para su uso previsto.
- En la entrada del compresor, para garantizar que el aire ambiente aspirado por el compresor no esté contaminado y no contenga partículas o gases nocivos que puedan dañar el compresor o reducir la calidad del aire comprimido.
- En el punto de almacenamiento, para garantizar que el aire comprimido almacenado en receptores o depósitos no esté contaminado por agua, aceite u otras impurezas.
- En el punto de distribución, para garantizar que el aire comprimido que se distribuye a las distintas partes del sistema no esté contaminado por fugas, corrosión u otros problemas.
- También es una buena práctica disponer de un sistema de control para medir y registrar continuamente el punto de rocío, el contenido de aceite, el recuento de partículas y otros parámetros que afectan a la pureza y calidad del aire comprimido.






















